Rock instrumental, virtuosismo puro y un disco que nació casi por accidente
Un disco de emergencia que terminó siendo esencial
1995 fue un año raro para Steve Vai. Estaba metido hasta el cuello armando "Fire Garden", un álbum ambicioso, denso, que le estaba tomando muchísimo más tiempo del que esperaba. Y ojo, esto es Steve Vai del que hablamos: el flaco que tocó con Frank Zappa siendo prácticamente un cabro chico, que reemplazó a Yngwie Malmsteen en Alcatrazz, que fue guitarrista de David Lee Roth y de Whitesnake. Si a él se le estaba complicando el tiempo de producción, es porque el proyecto era gigante de verdad.
La solución que encontró fue tan simple como efectiva: mientras terminaba de dar forma a "Fire Garden", se metió a su estudio (The Mothership) y grabó un EP completo en apenas seis semanas. Nació así "Alien Love Secrets", pensado en su momento como un proyecto vertiginoso para mantener algo activo en el mercado mientras el álbum grande seguía cocinándose. Pero acá está la vuelta de tuerca: lejos de sentirse como relleno o material de apuro, terminó siendo uno de los trabajos más queridos de su carrera, porque comprimió en poco más de media hora toda la fuerza técnica y creativa de Vai en su estado más puro, sin la sobreproducción ni el concepto expandido de un álbum completo.
El tracklist es corto pero contundente:
- "Bad Horsie"
- "Juice"
- "Die to Live"
- "The Boy from Seattle"
- "Ya-Yo Gakk"
- "Kill the Guy with the Ball / The God Eaters"
- "Tender Surrender"
Cada tema es una muestra distinta de lo que hace único a Vai: técnica desbordante, pero siempre al servicio de la melodía, nunca solo por lucirse. Y hablando de eso, "Tender Surrender" en particular es de esos temas que trascienden el círculo de guitarristas — una pieza cargada de emoción, con ese estilo tan característico de Vai de hacer llorar a la guitarra en vez de solo hacerla rugir.
Casi treinta años después, "Alien Love Secrets" sigue siendo una puerta de entrada perfecta para conocer a uno de los guitarristas más virtuosos que ha dado el rock, y un disco de culto para cualquiera que se tome en serio el instrumento.
Este disco tiene un lugar especial para mí. La primera vez que vi a Steve Vai tocando "Tender Surrender" en vivo, con esa pasión y ese nivel de habilidad, fue una de las cosas que me hizo querer aprender guitarra. Me voló la cabeza, y sigue siendo a día de hoy uno de los discos que me sigue impresionando. Por eso mismo le hice un diseño, inspirado en la contraportada del disco, donde sale Vai con la cara pintada azul, de frente. Utilicé la tipografía original del álbum mejorada. Y la verdad no podría haber quedado más contento con el resultado. Un pequeño tributo a este pedazo de álbum.
Si para ti también es igual de icónico, seguro este diseño te va a dejar loco. Conoce la colección apretando la imagen de aquí abajo.
Una leyenda de la guitarra que no podía faltar. Disponible solo en Ritmoculto.