Sí, el gran Rey del Pop vino a Chile, y aquí te cuento un poco de ese día.
En octubre de 1993, Chile vivió algo que no volvería a repetirse. Michael Jackson aterrizó en Santiago en el marco del Dangerous World Tour, y lo que pasó en esos días quedó grabado en la memoria colectiva del país para siempre.
El show que casi no fue
Tenían agendados dos conciertos en el Estadio Nacional. El primero, el 21 de octubre, se canceló. La gente ya estaba adentro esperando cuando llegó la noticia.
La razón fue problemas de salud, aunque por los medios se especularon un montón de razones. Venía arrastrando un agotamiento físico importante de la gira. Igual dejó la cagá. Fans furiosos, prensa encima, y una ciudad entera con el corazón en la mano.
La polémica con los niños
En medio del caos, hubo una visita programada a niños que no se concretó como se esperaba. La prensa chilena no perdonó. Hay imágenes de esa época que muestran el nivel de rabia que generó — fans rompiendo entradas frente a las cámaras.
Pero Michael terminó visitando a niños hospitalizados de todas formas. Sin mucho show, sin protocolo. Simplemente apareció.
El 23 de octubre: 70.000 personas y un show histórico
Cuando finalmente salió al escenario, todo lo anterior quedó en segundo plano.
El Estadio Nacional explotó. Abrió con Jam, pasó por Beat It con toda la producción encima, y cerró con el truco de inclinación imposible de Smooth Criminal que dejó a todo Chile preguntándose cómo rayos lo hacía.
La galería costaba $7.000. La Tribuna Pacífico, la más cara, salía $35.000. Hoy esos precios son ciencia ficción.
Una sola vez. Y fue suficiente.
Michael Jackson nunca volvió a Chile. Esa noche del 23 de octubre fue la única vez que el Rey del Pop pisó este país — y 70.000 personas que estuvieron ahí todavía lo recuerdan como el mejor concierto de sus vidas.
Hoy el Rey del Pop sigue más vivo que nunca, y si bien nunca podremos verlo actuar nuevamente, me quedo feliz pensando que conoció Chile, su gente, y le entregó todo su talento. ¡Gracias Michael!